2020: El año de la confianza.

El año que está por terminar fue un periodo agitado, de cambios para todo el planeta y por ende para la humanidad; el objetivo principal de la mayoría de gobiernos a nivel mundial ya no fue la economía, la protección ambiental, la educación, su agenda internacional, ni las guerras; su principal objetivo fue el proteger la vida humana y para lograrlo se establecieron cientos de nuevas normas de comportamiento social, que nos convirtieron en individuos y hogares aislados, cambiando el comportamiento habitual con el cual interactuamos. Y aunque algunos siguen creyendo en teorías conspirativas, que siempre han existido en la historia de la humanidad, el objetivo para la implementación de estas normas fue el de minimizar el número de víctimas fatales generadas por el Covid 19.

Palabras como coronavirus, covid-19, pandemia, cuarentena, reinventarnos, adaptarnos, aislamiento, contagio, distanciamiento, tapabocas, teletrabajo o asintomático, son algunas de las palabras más usadas en el 2020, convirtiéndolas en tendencias de las diferentes plataformas digitales. Estoy seguro que también son las que mas he usado, pero en este cierre del año, con un poco más de calma, comprendiendo el escenario que estamos viviendo y el que posiblemente tendremos para el próximo año, la palabra con la que titulé este capítulo en mi vida es: CONFIANZA.

El porque lo defino así por las experiencias que viví en este caótico y anormal año, por ejemplo: confié en que mi familia iba a estar bien de salud sin importar el lugar donde estuviese y así ha pasado, confié en dos personas con quien compartí todos los días de la cuarentena y los convertimos en días maravillosos, confié en amigos que aún a la distancia estaban y siguen compartiendo su amistad conmigo, unos jóvenes profesionales me demostraron que se puede confiar en las nuevas generaciones y que ellos pueden confiar en las anteriores, confié que sin importar el difícil momento algunos de mis clientes continuarán con nosotros y aún estamos prestando nuestros servicios a casi todos ellos, mejor aún han llegado nuevos. Lo más transcendental para mi, es que confié en mis capacidades para manejar el momento y la economía de la empresa así como la personal, ante la ausencia de ingresos y a pesar de los temores y dudas, confié en la oportunidad que tenia para analizar, aprender y generar mis puntos de vista sobre el nuevo escenario. Y aunque todas estas experiencias vividas están llenas de detalles y anécdotas por recordar y contar, en este artículo me enfocare más la vivencia profesional y empresarial.

Una vez el gobierno ordenó cerrar el comercio, entre muchas más actividades sociales,  el objeto social de mi empresa quedó en el aire; con todas las personas en sus casas las estrategias de marketing usadas como canal directo de comunicación entre las marcas y el consumidor, se esfumaron, a excepción de las acciones que desde hace pocos años se venían desarrollando a través de los canales digitales.  

Hace dos años decidí enfocar la actividad de mi nueva empresa en la conceptualización, diseño, producción y ejecución de actividades de interacción entre los consumidores y las marcas, conocido en nuestra industria como BTL, por lo tanto estaba entre uno de los sectores económicos más golpeados por el aislamiento obligatorio, generando una situación en mi vida en la cual me exigió tener más confianza en mí mismo.  Al inicio pensé que la cuarentena no me afectaría más de un mes y sería fácilmente manejable; pero luego se empezó a prolongar más y más, apareciendo la angustia, la preocupación, los temores y dudas sobre lo que pasaría con mi empresa, con mi profesión y mi vida personal.

Pasadas las primeras 6 semanas de cuarentena entendí que el escenario había cambiado y no era algo momentáneo, ni regional, era un fenómeno mundial que afectó a las sociedades de todas las latitudes del planeta, y por consiguiente cambiaría el comportamiento laboral, de interacción social, consumo y compra de todas las personas; por lo tanto las estrategias de marketing se deberían enfocar a ese nuevo escenario, a las nuevas prioridades humanas y a las nuevas condiciones de salubridad del mundo. Así mismo, el aislamiento social, el trabajo a distancia y la lucha por mantenernos conectados con los demás, generó que la comunicación, interacción y operaciones comerciales en el canal digital, avanzará a velocidad inesperada y nunca antes vista; la interacción por ese medio creció en 6 meses lo que normalmente se hubiese demorado 10 años. Y aunque siempre he estado de acuerdo en que las tareas repetitivas son desarrolladas más efectivamente por entes automatizados y estoy totalmente convencido que la comunicación en tiempo real genera un incremento en los beneficios comerciales de cualquier empresa, nunca visualice como objetivo profesional la especialización en marketing digital, aun cuando en mi trayectoria como profesional de mercadeo había participado y liderado algunos proyectos digitales, como páginas web, tiendas online, desarrollo de apps y herramientas digitales para capacitación.

Pero las nuevas circunstancias demandaron que diera el paso, y el momento en el cual tome la decisión de iniciar mi preparación en marketing digital, entre todos los temores que afronte, el mayor fue el ego u orgullo, pero ese orgullo estúpido que a veces nos deja avanzar simplemente por tratar de mantener un posición dentro de grupo social, sectorial o profesional. En mi caso, yo un profesional del marketing con una trayectoria de más de 15 años liderando proyectos de diferentes dimensiones, me enfrentaba a un mundo lleno de jóvenes profesionales, que se desenvuelven con naturalidad, facilidad y efectividad en las plataformas digitales y las herramientas que ellas ofrecen para desarrollar un marketing más efectivo, mas medible y de mayor interacción con el consumidor.

Fue así que al iniciar los cursos, participar en las charlas y conferencias relacionadas con el mundo digital, me sentía como si me hablaran en otro idioma, los primeros días fueron frustrantes y complejos, pero al avanzar me fui familiarizando con la temática y la terminología, el aprendizaje fue más fluido y la necesidad de profundizar más en cada uno de los temas continuó creciendo. En este momento al analizar esta experiencia, me doy cuenta que esas sensaciones que viví en los primeros días, simplemente era una barrera mental, que se presenta al tratar de salir de las zonas de confort y que de no superarla, nos dará las excusas perfectas para no avanzar hacia nuevos escenarios. Afortunadamente yo en ese momento estaba consciente que ese era mi nuevo objetivo, que el presente y futuro de mi profesión era el mundo digital, y esto se convirtió en el mejor combustible para continuar; pasaba más de 8 horas diarias devorando información, la pasión por el tema aumento, entendí que el marketing digital es la evolución del tradicional, que aunque tiene nuevos conceptos y definiciones, algunos permanecen pero se han transformado y ahora se emplean con otros términos que están más de acuerdo a los nuevos comportamientos humanos de interacción con este escenario.

Aún falta bastante camino por recorrer en este aprendizaje, creo que solo he subido un escalón y me faltan 999 para poder llegar a un primer nivel de especialización, pero lo más importantes es que hoy en día me apasiona, me enamore y ya estoy participando en proyectos de marketing digital; soy consciente que esto me está pasando porque confié en mí, en mis capacidades y en mi sueño de sacar adelante mi empresa.

Por esto y por muchas cosas más, para mi este 2020 será titulado el año de la confianza.

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